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Los plásticos apelan al placer de los sentidos
Los plásticos y los cinco sentidos. Este no es un tema marginal puesto que entre las funciones de los polímeros muchas veces está la de alegrarnos los sentidos.
Los plásticos apelan al placer de los sentidos
Los plásticos apelan al placer de los sentidos

Los polímeros nos regalan la vista

A menudo, podemos hacernos una idea de la calidad, e incluso del valor, de un objeto con tan solo un vistazo. Los fabricantes de automóviles son conscientes de ello desde hace mucho tiempo. En los setenta, un momento en el que los polímeros (normalmente polipropileno) se empezaban a utilizar cada vez más en los coches, los fabricantes prestaban poca atención al diseño y todavía menos al aspecto de los plásticos que se usaban. Los diseñadores más innovadores a veces les daban una textura granulada para crear un juego de reflejos con la luz, e incluso algunos se atrevían a pigmentarlos en masa para diferenciarlos de los plásticos negros tradicionales. Aunque los plásticos fueron inicialmente bien recibidos porque aportaban un toque de modernidad, pronto pasaron a considerarse un material menos valioso. Los fabricantes trataron entonces de potenciar su glamour haciéndolos de espuma, ultralisos o brillantes, o intentando imitar el aspecto visual de la madera o el aluminio pulido, simplemente para que resultaran más agradables a la vista.

 

Los plásticos son especialmente apreciados por los fabricantes de automóviles, en particular por su capacidad para mejorar los interiores de los vehículos.

  Los interiores de los automóviles todavía se hacen de polipropileno (PP), pero también de ABS (acrilonitrilo-butadieno-estireno) o PVC (cloruro de polivinilo), unos plásticos que pueden moldearse para crear cualquier forma que uno pueda imaginar. Es preciso señalar que la razón por la que los polímeros fueron incorporándose progresivamente a los vehículos es que reducen su peso aumentando sus prestaciones y reduciendo a la vez el consumo de combustible. También por motivos de seguridad, puesto que las propiedades de absorción de impacto de los polímeros son inigualables. Los polímeros siguen siendo el material de preferencia porque gracias a ellos los vehículos son más seguros y limpios al reducir las emisiones de CO2.
Si bien los automóviles son el primer ejemplo que acude a nuestra mente cuando pensamos en la calidad percibida de los plásticos, también tienen un papel destacado en la tecnología (carcasas de ordenador y de teléfonos móviles, etc.), en el mobiliario en particular, y en el diseño en general.

Polímeros transparentes

Si hay un polímero que se vende por sí solo, y que además mejora la imagen de cualquier marca, ese es el PMMA [poli(metacrilato de metilo)]. Normalmente, transparente, se utiliza como sustituto del vidrio puesto que es mucho más ligero y resistente. Sin embargo, estas no son las únicas de sus propiedades más preciadas. Incorporando determinados aditivos que se mantienen celosamente en secreto, los fabricantes consiguen dar al material los aspectos más sorprendentes. Este polímero puede adoptar cualquier color imaginable y se le puede dar un aspecto metálico, aterciopelado o ahumado. Es por esta razón que lo encontramos en numerosas tiendas y almacenes de muebles. Ensalza cualquier objeto colocado o contenido en su interior de forma natural ya que «captura» eficazmente la luz.

© Altuglas

El PMMA ofrece propiedades increíbles cuando se trata de crear juegos luminosos.

La empresa francesa Altuglas®, líder mundial en PMMA, ofrece productos sorprendentes tales como la lámina de PMMA que se ilumina al recibir luz lateralmente, o la que cambia de color al iluminarse. Esta última es la preferida por
los profesionales porque saben que las marcas (logos) de sus clientes llamarán la atención a cualquier hora del día o la noche gracias a este toque mágico luminiscente.

Una de las mayores proezas de este polímero es su capacidad de refractar la luz y una de las razones por las que es tan apreciado por los diseñadores y creadores de mobiliario de exterior y recipientes luminiscentes, que resultan tan sorprendentes cuando se iluminan. Los plásticos son además extremadamente fáciles de moldear. Esto es una bendición para los diseñadores ya que tienen la tranquilidad de saber que los procesos de fabricación nunca serán un obstáculo para su creatividad.
Los polímeros pueden jugar con la luz y pueden tomar cualquier forma o textura con facilidad, pero este no es el único as que esconden en la manga para deleitarnos la vista. La transparencia es otra de las propiedades de algunos polímeros como el policarbonato, el poliestireno, el PET y el polipropileno que es particularmente apreciada en el ámbito de los envases. Y con razón, puesto que como consumidores nos sentimos más seguros al poder ver lo que estamos comprando.

Los plásticos tocan la perfección

El tacto es un mecanismo complejo en el que participan el cerebro y los miles de sensores que tenemos en la piel. Aunque con un simple vistazo podemos obtener gran cantidad de información sobre un producto, el sentido del tacto consolida nuestro juicio. De nuevo, los plásticos ofrecen la mayor variedad de texturas. La facilidad con la que pueden transformarse los hace ideales para crear superficies con texturas sorprendentes, así como granulados con diferentes rugosidades y profundidades. Se puede adaptar la «esponjosidad» según el grado de maleabilidad o elasticidad frente a la presión de los dedos deseado, la adherencia según el nivel de agarre necesario en cada caso, así como la suavidad al tacto. Todo ello se consigue seleccionando el polímero óptimo (normalmente elastómeros termoplásticos, TPE) y los aditivos adecuados de entre una larga lista de posibilidades. Sus aplicaciones son muchas y variadas: mangos de cepillos de dientes y maquinillas de afeitar, asas de herramientas, empuñaduras de raquetas, puños de bicicleta, bolígrafos, carcasas de teléfonos móviles, así como cubiertas de airbag, elementos del salpicadero o mangos de cambio de marchas de automóviles, y mucho más.

En general, los TPE tienen la forma de un revestimiento que se adhiere a otro polímero cuyo propósito es proporcionar las propiedades mecánicas. Para ello se pueden utilizar varias técnicas (coextrusión, sobremoldeado, etc.) en función de la afinidad química de ambos materiales. Por ejemplo, los TPE se adhieren de forma natural al polietileno y el polipropileno. De hecho, recientemente se ha desarrollado una fórmula para que los TPE se adhieran a las poliamidas, gracias a la cual se fabrican aspiradoras equipadas con mangos suaves al tacto. Lejos de ser absolutamente necesarios, no dejan de hacerlas más atractivas y por lo tanto preferibles.

 

 

Muchas de las herramientas actuales incorporan asas de plástico suaves al tacto. Además de un tacto agradable tienen la ventaja añadida de ofrecer un buen agarre.

Los reyes de la ilusión

Mediante un breve contacto somos capaces de determinar la textura (espinoso, suave, áspero, etc.) y, mediante una ligera presión, la consistencia (duro, blando, dúctil, etc.) y, por supuesto, la temperatura (caliente, tibio, frío, etc.).

 

Los plásticos imitan a la perfección otros materiales como la madera y la piel: ¡son imposibles de distinguir!

Normalmente, relacionamos este tipo de sensaciones con la calidad. Sin embargo, los plásticos son capaces de confundir nuestros sentidos, como se puede comprobar con ciertos vehículos de gama básica que incorporan plásticos de propiedades psicosensoriales extraordinarias pero que no satisfacen los estrictos requisitos europeos relativos a los ensayos que deben superarse para poder introducirlos en el mercado europeo.

También se cumple el caso contrario, en particular en el interior de los aviones. Los polímeros utilizados suelen ser neutros, blancos y sin ningún atractivo especial.
Sin embargo, son seleccionados específicamente porque cumplen la estricta normativa en materia de seguridad. Por ejemplo, están diseñados para generar la mínima cantidad de humo posible en caso de incendio con objeto de facilitar la evacuación en una situación de emergencia. Es interesante señalar que los fabricantes se niegan a revelar sus secretos. Estos materiales suelen denominarse materiales compuestos termoplásticos híbridos.
Son tantos los tipos de polímeros existentes hoy en día que los hay para todos los gustos y se adaptan a todas las modas. Es más, están presentes en todos los sectores y, en particular en la industria textil, que experimentó una verdadera revolución con la invención del Nylon®, una poliamida que imita a la perfección el aspecto de la seda. También en la industria del mueble se utiliza un PMMA sedoso. Finalmente, no olvidemos el PVC que imita la piel y el cuero a la perfección.

Los polímeros, una segunda piel

Los plásticos son capaces de proezas todavía más extraordinarias. Varios laboratorios de investigación han asumido el reto de crear piel artificial utilizando polímeros. Los investigadores de la universidad estadounidense de Stanford se encuentran ya en las últimas fases del desarrollo de una piel artificial destinada a usarse en prótesis. Se trata de un revestimiento de plástico (probablemente un elastómero) equipado con nanosensores que consisten en unos nanotubos de carbono con forma piramidal capaces de transmitir un mensaje táctil a las células neurales. De este modo el usuario de la prótesis recuperaría el sentido del tacto. Las pruebas iniciales han sido concluyentes.

Sin embargo, en ocasiones es legítimo preguntarse cuál puede ser el propósito de ciertos descubrimientos. Tal es el caso del producto desarrollado por un equipo de investigadores franceses y británicos que han creado recientemente una piel hecha de silicona moldeada en la que han insertado una red de electrodos y posteriormente la han recubierto con otro tipo de silicona que imita la piel humana.

 

© Skin-on

Skin-On es una piel artificial de silicona que reacciona cuando se la pellizca, acaricia, etc. Combinada, por ejemplo, con un mando a distancia, podría dar lugar a divertidas aplicaciones.

Este invento no tiene aplicación en el ámbito sanitario, sino que está destinado a promover una nueva forma de usar los objetos cotidianos. Por ejemplo, un mando de juego que se puede rascar, acariciar, pellizcar o tocar para hacer que se mueva un personaje del videojuego. ¿Llegará a ver la luz algún día este peculiar mando a distancia? Sus desarrolladores esperan que así sea, y ya han bautizado dicha piel artificial con el nombre de Skin-On. Tan solo falta encontrar aplicaciones interesantes que permitan su comercialización.

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