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Construcción: los plásticos en la obra
Los plásticos juegan un papel fundamental en la construcción. Prueba de ello es que, en Europa, más del 20 % de la producción de polímeros se utilizan en el sector de la construcción, y las innovaciones siguen siendo numerosas... Es cierto que sus propiedades intrínsecas son un factor decisivo, pero en muchos de los casos son elegidos por su rendimiento energético y su calidad medioambiental
Construcción: los plásticos en la obra
Construcción: los plásticos en la obra

Los plásticos usados tienen muchas aplicaciones en el sector de la construcción. Existen numerosos ejemplos tanto en grandes corporaciones como en pequeñas empresas que logran implantar ingeniosos procesos.

 

La transformación de residuos de envases y envoltorios de PET en espuma aislante es un claro ejemplo que demuestra que los residuos plásticos pueden convertirse en un recurso.

Reciclaje: el sector de la construcción explora nuevas vías

Uno de los casos a destacar es el de la empresa francesa Soprema, un líder mundial en la estanqueidad y aislamiento de edificios, que ha desarrollado una nueva vía de reciclaje para las bandejas y botellas de PET opaco. Después de numerosos ensayos explorando los procesos de reciclaje mecánico y químico, los equipos de Soprema han logrado transformar los residuos de PET opaco en poliol, un polímero utilizado en la fabricación de espumas aislantes.

 

Desde 2019, Soprema declara ser capaz de reciclar alrededor de 5000 toneladas de PET opaco, una cifra que podría duplicarse en los próximos años...
En Europa, el 70 % del PVC que se produce se destina al sector de la construcción. Este polímero 100 % reciclable se recicla cada vez más gracias a VinylPlus, un compromiso adquirido por la industria europea del PVC de forma voluntaria, que se ha comprometido a reciclar 900 000 toneladas anuales hasta 2025. Las ventanas, puertas, cables y tubos, una vez llegan al final de su vida útil, son triturados y transformados mecánicamente. Los gránulos obtenidos pueden ser reutilizados para las mismas aplicaciones. Otra salida para el PVC reciclado consiste en su adición al serrín. Actualmente, estos compuestos de plástico y serrín se utilizan principalmente en la fabricación de lamas para terrazas. Su acogida es netamente favorable, puesto que este material, que imita perfectamente la madera, es imputrescible, no requiere mantenimiento y, sobre todo, resulta más económico que las maderas exóticas. En Estados Unidos, se aplica también al revestimiento de edificios residenciales. Finalmente, se están llevando a cabo varios estudios centrados en la utilización de este «nuevo» material en elementos estructurales.

Enfoque sobre estos novedosos materiales de construcción obtenidos a partir de residuos plásticos

Proyectos hay muchos... algunos pueden hacernos sonreír; otros, por el contrario, son francamente prometedores. Tal es el caso de Peter Lewis, un neozelandés que tomó el firme propósito de transformar los residuos plásticos en ladrillos. Necesitó diez años para desarrollar ByFusion, una máquina que, en tan solo tres minutos, es capaz de triturar, lavar, enjuagar y comprimir todo tipo de residuos plásticos para transformarlos en un ladrillo de 10 kg. Una gran solución para descongestionar los puntos de recogida de residuos... Lo mejor es que la máquina permite modificar la forma y densidad de los bloques en función de las necesidades. Ligeros y sólidos, estos ladrillos se apilan sin necesidad de pegarlos, como si se tratara de un Lego®. Según su creador, ByFusion ofrece importantes ventajas: la fabricación del ladrillo emite un 95 % menos de gases de efecto invernadero que la del hormigón, y es compatible con todo tipo de polímeros. Además, los plásticos tienen un efecto aislante inherente a su naturaleza. Peter Lewis ha merecido una subvención del Ministerio de ecología neozelandés y ha firmado un acuerdo de cooperación con el punto de recogida de residuos de la ciudad de Dunedin.

En la otra punta del planeta, concretamente en Argentina, también se trabaja en busca de soluciones. En 2015, por ejemplo, dos jóvenes argentinos crearon la Fundación Ecoinclusión, que reivindica una sociedad más justa en un mundo más sostenible. Una de sus misiones es abordar el derecho a la vivienda y hacerla accesible al mayor número de personas posible. Para ello es imprescindible reducir los costes, especialmente aquellos vinculados a la construcción. Este equipo también se ha interesado en los residuos plásticos para convertirlos en ladrillos. La única diferencia es que su proceso funciona exclusivamente con PET procedente de botellas usadas y que para levantar una pared con estos ladrillos se requiere cemento. El proyecto ha sido galardonado por el prestigioso Google Challenge, lo que demuestra la seriedad del mismo. Con un impacto societal y un impacto medioambiental, sus jóvenes impulsores han superado el reto con éxito. Los ladrillos han sido certificados por el secretariado de ONU-Hábitat y la máquina se ha registrado como patente. Se necesita una veintena de botellas para crear un ladrillo que tiene las mismas características mecánicas que la arcilla, pero con un rendimiento mejorado desde el punto de vista del aislamiento térmico.

 

Los procesos que permiten transformar residuos plásticos en ladrillos son numerosos y variados. Las posibilidades en todo el mundo son casi inagotables...

Para acabar el repaso a estas iniciativas remarcables citaremos el caso de Bamboo House, una empresa india especializada inicialmente en la construcción de casas de bambú. Su propósito actual: convertir los sacos de plástico usados en un recurso, evitando así su vertido. Prashant Lingham, fundador de la empresa, ha ideado una máquina capaz de transformar los sacos de plástico en paneles destinados a la construcción de edificios de pequeñas dimensiones. Para una casa de dos habitaciones se requieren 2,5 toneladas de plástico (lo que corresponde a algunas decenas de millones de sacos...). Solo el techo está formado por 5 millones de sacos. El único problema es que el proceso de fabricación todavía resulta caro y esto repercute en el coste final de la construcción. Prashant Lingham confía, sin embargo, en convencer a numerosos clientes de la importancia medioambiental de su proyecto. Cabe destacar que Bamboo House ha tenido ya un éxito notable al crear unas baldosas de plástico reciclado que actualmente se están colocando en las aceras de la ciudad de Hyderabad.

Polímeros para cobijar a los ciudadanos más desfavorecidos

Los medios se hacen eco de ello cada invierno... Sin embargo, las cosas siguen prácticamente igual y todos los años hay que lamentar la muerte de personas sintecho a causa del frío. Un joven francés ha inventado una especie de iglú isotérmico compuesto por espuma de poliuretano y láminas de aluminio. Lejos de ser lujoso, su abrigo permite mantener una temperatura de 15 °C en el interior mientras el termómetro exterior ronda los 0 °C, o incluso alcanzar los 20 °C cuando ocupan el iglú dos personas. La eficacia del invento ya ha sido demostrada. Si bien no soluciona el problema de la vivienda, permite hacer frente a situaciones de emergencia y evitar la pérdida de algunas decenas de vidas al año.

© Iglou

Aunque es un hábitat de emergencia y ciertamente precario, gracias a la combinación de espuma de poliuretano y aluminio, este iglú permite superar situaciones críticas de frío. Una solución económica y fácil de fabricar....

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